Vamos siendo
Monitorear la claridad de tus pensamientos debería ser un hábito aparte del mismo pensar, ya que puede que una energía colectiva este afectando lo que piensas, este afectando tus interacciones, y estén influyendo en tu forma de mirar el mundo, en tu forma de responder, actuar, en cómo te sientes con respecto a todo lo que acontece a tu alrededor.
Cultivar, sostener, nutrir tu energía para mantener una buena frecuencia, con creatividad y expansión es una decisión que se debe tomar en cada oportunidad a pesar de todo.
Seguir aprendiendo y avanzar, dejar como quiera una huella bonita, incluso con esas personas que entendieron ya no poseías significado en su vida, y te dejaron atrás.
La vida es una especie de adaptar la velocidad a las circunstancias del camino, tal cual como vas manejando.
Se vale seguir adelante con los que no se alejan ante cualquier signo de diferencia, con aquellos que si compaginan con tu ritmo o personalidad, los que permanecen ante cualquier cambio, progreso, debilidad, o caída que hayas podido tener.
Aprender que es mejor continuar con aquellos que te prefieren a su lado, ni delante ni atrás de ti, sino a la par, al unísono, en el mismo compas, acompañándote en las buenas y en las no tan buenas.
Sí saber darte cuenta las veces que sea necesario que ya no cuentas con las mismas personas que una vez estuvieron, y no debes sentirte mal por eso porque todo sigue en una constante transformación universal y mejor entender que ya cumplieron su cometido si así debe ser.
Y es cuando vuelves al punto del agradecimiento por lo que ya pasó y se vivió. Lo aceptas y continuas pretendiendo seguir la marcha porque no te queda de otra. Seguir es ese mantra que se mantiene latente, seguir aunque tengas que cambiar el rumbo tantas veces sea posible, y tengas que aceptar lo que vas dejando detrás. Continuar aunque lo que te vayas encontrando en ese camino no sea muchas veces lo que esperas, y las fricciones y contrariedades sean muchas veces las protagonistas como tal ley de vida.
Retomar y sostener lo que si permanece y lo que sí quiere estar a pesar de todas las transformaciones, altas y bajas. Reconocer siempre aunque no sea a tiempo o en el tiempo preciso lo que realmente vale la pena mantener.
La vida es una experiencia muy bien curada y Dios esta en los detalles, en la belleza y en el amor, lo demás es otra cosa.


